Vikingos I -18

 


Siwon subía la escalera justamente cuando Leeteuk bajaba.
 
— ¿Dónde está Heechul? — preguntó— Si se ha puesto empecinado por lo de esta mañana, lo castigaré.
 
Leeteuk se puso pálido al verlo tan furioso.
 
—  Justamente iba a buscaros, amo Siwon. El aún no ha regresado. Estuvo ausente toda la tarde y temo que...
 
— ¿Adónde fue? — lo interrumpió él, entornando los ojos.
 
Leeteuk enrojeció y empezó a llorar.
 
— Dijo que saldría a cabalgar... para calmar su pena... por la forma en que lo tratasteis esta mañana.
 

Vikingos I -17

 



Heechul se preguntó si en su vida volvería a ver algo tan hermoso como la aurora boreal. Miró maravillado la niebla de color violeta que se arremolinaba en el cielo. Si no hubiera hecho tanto frío, Heechul se habría quedado a contemplar indefinidamente la bruma luminosa. Pero hacía frío, mucho frío, en realidad.
 
— Vamos, Coran, antes que mis pies se congelen y yo también me convierta en hielo.
 
Fue un golpe de suerte cuando Coran le preguntó si necesitaban más provisiones del depósito antes de ir a acostarse. En realidad, no faltaba nada que no pudiera esperar hasta la mañana, pero Heechul dio la excusa de que estaban escasos de centeno para hacer pan y que si lo buscaban ahora, Coran podría dormir hasta más tarde por la mañana.
 
Heechul lo hizo esperar mientras sacaba dos sacos del pequeño lugar de depósito detrás de la escalera donde se guardaban alimentos y especias.
 

VIkingos I -16

 


Siwon salió de la floresta de pinos del este, pero detuvo su caballo en el borde cuando vio el jinete que cruzaba el campo abierto de altas hierbas y con gruesos parches de nieve. Pudo ver claramente al jinete porque el cielo crepuscular tenía un suave color azul que daba luz suficiente sin los rayos del sol.
 
Siwon se irguió y admiró la gracia del caballo gris plateado que corría raudamente por el campo, pero no reconoció al animal como uno de los suyos y de sus vecinos. Sin embargo, recordó haber visto un caballo así en el establo de su padre.
 
El jinete era pequeño. Seguramente no era su padre, ni Yunho. ¿Su madre, quizá? Siwon sintió que su curiosidad aumentaba hasta que vio que el sombrero de pieles del jinete caía volando al suelo dejando ver una melena renegrida. Entonces se enfureció.
 
Heechul había robado el caballo de su padre. No había respuesta posible: Heechul estaba huyendo. Su primer impulso fue perseguirlo y demostrarle inmediatamente que había fracasado. Pero los movimientos de su propio caballo le recordaron que su semental estaba cansado y que no se encontraba en condiciones de lanzarse a la carrera.
 

VIkingos I -15

 


La primera nevada demoró en llegar y no ocurrió hasta fines de otoño. Cuando vino, una tormenta que duró toda una semana heló lagos y estanques y dejó un manto de nieve de un metro a un metro y medio de espesor. La tierra quedó melancólicamente amortajada de blanco.
 
Pocos querían salir a desafiar el viento helado y la nieve que caía. Siwon era uno de ellos. Cuando empezó la tormenta , llevaba ausente dos semanas y cuando la nevada cesó, todavía no había regresado.
 
El mismo día que calmó el viento, Kangta vino a la casa de Siwon trayendo consigo, además de su caballo, una hermosa yegua de manto plateado. Su esposa le había dicho que según a ella le había contado Boah que ese animal en especial había pertenecido a lord Heechul. Ahora él llevaba tres largos meses cavilando sobre el joven de pelo renegrido. El disgusto que hacia él mostraba su propio hijo no lo hacía sentirse mejor. Lamentaba habérselo dado a Siwon, porque aunque no había venido a visitarlo personalmente en esos meses, temía que a Heechul no le hubieran ido muy bien las cosas con el mal humor de su hijo.
 
Kangta le había dado al jovencito a Siwon en la esperanza de que el temple y la belleza de Heechul apartarían la mente del muchacho de la perra que lo había convertido de un joven animoso en un hombre cínico y frío.
 

Vikingos I -14

 


Era tarde cuando Siwon llegó por fin para su comida. Heechul vio inmediatamente los pantalones manchados de sangre y lo miró inquisitivamente a la cara.
 
— No sabía que teníais enemigos en vuestra tierra — dijo en tono pensativo, con voz ronca.
 
— Eso es verdad, pero hoy no encontré a ninguno — replicó él y se le acercó con una sonrisa en los labios— . Debo decepcionarte, y deciros que la sangre no es mía sino del ciervo que Yesung está desollando ahora. 
— ¿Yesung?
 
— Es otro de mis esclavos.
 
La forma indirecta de recordarle su posición no pasó inadvertida para Heechul. Sus mejillas enrojecieron y sus ojos despidieron chispas.
 

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...