— ¿Por qué
insistís? He dicho que seré gentil. Os causará algún dolor esta primera vez,
pero no mucho.
— ¡Mentís!
— gritó Heechul,
tratando en vano
de liberar sus brazos— . ¡Otro rasgo vil para añadir a
los otros que tenéis!
— ¡Quieto!
— ordenó él en tono cortante cuando Heechul levantó la rodilla peligrosamente
cerca de su ingle— Estabais dispuesto a recibir una azotaina que causa mucho
dolor, pero rechazáis esto, que sólo causa placer. ¿O es la humillación lo que
teméis, porque una vez hecho, no habrá ninguna duda de que me pertenecéis?
— ¡Vuestra
lengua embustera no hará que me someta! — gritó lleno de frustración— .
¡Conozco los sufrimientos que vais a causarme!
—
¿Sufrimientos? — el miró esos ojos aterrorizados y se preguntó qué demonios le
habrían metido en la cabeza— . La verdad surgirá del hecho.
Vikingos I -9
Un viento
frío que entraba por la puerta del balcón despertó a Heechul. Se estremeció, y
rápidamente metió los pies desnudos debajo de su camisa. Cuando yacía enroscado
como una pelota para darle calor, se abrió la puerta.
Levantó la
vista. Siwon estaba allí con una gran bandeja de comida. El ordenó al Bugsy que
se largara, cerró la puerta con el talón y puso la bandeja sobre la mesa.
— ¿Qué
tenéis contra el aire fresco? — preguntó él sin mirarlo, y abrió la puerta del
balcón.
— ¿Qué
tenéis vos contra un poco de tibieza? — replicó con petulancia. De pronto, él
le sonrió.
— Temo que
vayáis a perecer en invierno, joven, si pensáis que con este tiempo tan
apacible hace frío.
Heechul tembló
ante sus palabras. ¿Cómo se las arreglaría en invierno? Tan al norte, los meses
largos, fríos, serían como nada que había conocido en su tierra. Y si lo que le
habían dicho Janghoon y Siwon era verdad, durante ese tiempo no habría sol para
ayudar a fundir la nieve.
Vikingos I -8
Los
dientes agudos de una pesadilla lo despertaron. Heechul se incorporó
inmediatamente, listo para presentar batalla. Pero después de mirar a su
alrededor, en la débil luz que se filtraba por la puerta entreabierta, se
relajó en su improvisado lecho de pieles y se quedó mirando pensativo las
oscuras paredes. ¿Era de mañana, o aún de noche? ¿Cómo podían estos vikingos
beber toda la no che y todavía seguir bebiendo?
Los ruidos
de su barriga lo impulsaron a levantarse. ¿Acaso debería morir de hambre
esperando que recordaran que estaba aquí? ¡Al demonio con ellos! Se buscaría su
propia comida. Con los ojos brillantes de ira y determinación, salió de su
lugar de confinamiento. No fue tan tonto de aventurarse por la escalera
interior, porque la misma terminaba a la vista del hall. En cambio, siguió el
camino que había hecho antes, por los escalones de piedra que llevaban al
exterior, y después hasta la puerta abierta en el fondo de la casa, de donde
salía un humo fragante.
Heechul
espió nervioso el interior. Vio a dos jóvenes, que hacían girar un cerdo entero
en un asador. Detrás de ellos, Donghae sacaba dos panes achatados de una
bandeja de hierro de largo mango y los ponía con varios otros en un gran cesto
que estaba sobre una mesa. A Jooahn no se la veía por allí, así que Heechul
entró con cautela en la habitación larga y angosta.
Vikingos I -7
Heechul
salió al ancho corredor y cerró la puerta, a fin de que nadie supiera que había
abandonado la habitación. Al final del pasillo se abría otra puerta que daba al
exterior y hacia allí se dirigió. Sus ojos observaron los edificios de abajo,
pero no vio a nadie en los alrededores. En la distancia pudo ver el azul
brillante del océano: un manto de diamantes parecía cabrillear en su
superficie. A la izquierda estaba el fiordo y los prados que se extendían desde
la orilla opuesta. En la cuesta descendente de la derecha había campos y
forestas; casas pequeñas salpicaban ocasionalmente el paisaje.
Heechul
consideró la conveniencia de bajar hasta el fiordo para ver si había algún
barco allí. Con toda seguridad, necesitaría un barco cuando estuviera listo
para marcharse, ¿pero cómo lo guiaría solo? Quizá pudiera ocultarse en uno
cuando zarpara para una incursión a su tierra natal. Eso no sucedería hasta la
primavera. ¿Podría esperar hasta entonces?
Descendió
la escalera y caminó con vivacidad hacia los edificios pequeños que había
detrás de la gran casa de piedra. Unos relinchos llegaron a sus oídos, y entró
en un edificio, cuyas puertas estaban abiertas de par en par. Era un establo,
con cuatro hermosos caballos en su interior.
Heechul
quedó encantado. Un magnifico semental negro atrajo su mirada y se le acercó.
Ahogó una exclamación cuando vio un anciano que estaba frotando a la bestia.
Vikingos I -6
El grande
y largo navío vikingo avanzaba por el fiordo como un enorme dragón con remos en
vez de alas, y se acercaba pacíficamente a su destino. Al pasar frente al
embarcadero de Kangta, los hombres quisieron lanzar gritos y hacer barullo,
pero Siwon los detuvo. Aunque el sol de medianoche se demoraba sobre el
horizonte como una gran bola de fuego, todavía no era de día y casi todos
debían de estar durmiendo profundamente. Por la mañana habría tiempo de sobra
para el jolgorio y los saludos a los amigos. Pero ahora Siwon quería llegar a
su casa a fin de dormir lo que quedaba de la noche en su propia cama.
Los
hombres pasarían la noche en la casa de Siwon. A la mañana irían a sus hogares,
buscarían a sus familias y regresarían para celebrar. Todos se sentían agotados
porque pocas horas antes habían tenido que luchar contra una tormenta.
Dos
hombres fueron escogidos para permanecer en el barco, pues el cargamento no
sería desembarcado esa noche. Los otros siguieron a Siwon por el estrecho
sendero que subía el acantilado, llevando sólo lo esencial. La casa estaba
silenciosa y oscura, porque el tiempo todavía no era tan frío como para tener
fuegos encendidos durante la noche. La luz del sol entraba por la puerta
abierta y daba claridad suficiente para moverse sin tropezar con los bancos y
las largas mesas que había en el hall.
Siwon
encontró su camino por la escalera a oscura sin dificultad. Por fin entró en su
propia habitación. Aquí serían traídos el canapé sin respaldo, presuntamente de
Oriente, y las dos sillas como tronos que había comprado. Por el momento, la
espaciosa estancia estaba escasamente amueblada con una cama enorme, una sola
silla de respaldo recto y un gran cofre. Ninguna alfombra, salvo una vieja piel
de oso, cubría el frío suelo y ninguna colgadura adornaba las paredes. Esto
sería corregido cuando la carga del barco fuera traída a tierra.
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yota´s news : De regreso?
Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas. Me gustaría decirle...




