—¿Por qué no les dijiste que no lo hiciste?
—le preguntó Jjong a Kangin, pero él estaba mirando a Leeteuk y vi una mueca de
dolor. Su compañero frunció el ceño ante muchos de nosotros y cruzó sus brazos
sobre su pecho fornido.
Kangin no respondió, pero miró por encima de
la cabeza de su hermano directamente a Leeteuk. Los dos tenían un raro desafío
de miradas hasta que su compañero, obviamente, se cansó de ello y nos instruyó
a todos:
—Tiene una cita en la corte dentro de unos
días. Traten de mantenerlo fuera de problemas hasta entonces. —Hizo una mueca—.
La próxima vez, dudo que muchas personas estarán dispuestas a tirar de los
hilos para soltarlo tan rápidamente.
Le dio un codazo a Leeteuk cuando se dio la
vuelta para alejarse. Él mordió su labio inferior y me miró algo suplicante.
Cómo me convertí en el aliado, no estaba seguro, pero no tenía nada en contra
de él. Normalmente era tan lleno de fuego y descarado, era extraño verlo un
poco reservado y casi disculpándose.
—Estaba haciendo mi trabajo. —Era un trabajo
que amaba y era buena en eso. Sabía eso a pesar de que solo pasé un puñado de
horas en su compañía.



