Anhelos- 8



—¿Piensas que debería ir a verlo?
Minwoo miraba cómo llovía por la ventana del salón de casa de Kwanghee. Le daba la espalda a su amigo a propósito, para que no viese en su rostro lo desesperado que estaba, aunque debía de notársele en la voz.
Habían pasado cuatro semanas desde el accidente. Minwoo quería pensar que había sido un accidente, se negaba a creer cualquier otra cosa. Y en todo ese tiempo, no había tenido noticias de su marido a pesar de que sabía que llevaba dos semanas en Hwarang.
—¿Estás loco? Hyungsik sabe dónde estás, lo sabe desde hace semanas. ¿Para qué quieres ir a verlo? ¿Para preguntarle si todavía te quiere? Me parece que los dos conocemos la respuesta.
—¿De verdad?
Kwanghee no entendía nada. Y él no sabía qué pensar, pero no podía creer que lo que le había dicho Yeowool fuese verdad. Se estremecía sólo de pensar en él. Pero nadie lo había empujado en el acantilado, sólo había sido imaginación suya.
No obstante, tenía pesadillas en las que aparecía Yeowool y le costaba dormirse después.
No se sentía bien, tenía ganas de vomitar, pero no quería que Kwanghee supiese que si se había marchado de su propia casa era por lo que le había dicho Yeowool. Pero si Hyungsik estaba allí...

Marcado II -15



Heechul estaba desparramado sobre Henry y yo y él tuvo que doblar su pequeño cuerpo en la parte trasera del auto de Henry. Él nos dio a ambos una mirada de advertencia de que si vomitábamos en su bebé, estaríamos limpiándolo, gastado o no. Heechul encontró eso muy divertido y se rió, se echó a reír hasta que lo oí jadear en busca de aire.
Henry dejó escapar un silbido y tocó el claxon cuando pasamos la enorme camioneta de Hyukjae. Vi a Hyukjae darle la vuelta, pero de ninguna manera le disuadió de lo que estaba haciéndole a Donghae. Él lo había presionado contra la puerta del conductor con sus brazos alrededor de su cuello y sus piernas alrededor de su cintura.
Heechul estaba divagando en la parte de atrás y se había girado sobre sí mismo por lo que estaba acostado sobre su estómago con su cara hundida contra el asiento de cuero. Salté un poco cuando una de las manos de Henry aterrizó en mi muslo.
—Parecías estresado cuando regresaste a la mesa. ¿Está todo bien?
Estaba en la punta de mi lengua decirle todo, Kangin, Silas, y todo el feo y sórdido desastre, pero puse mi mano sobre la suya y la moví más arriba por mi pierna.

Anhelos- 7



—¿Podría ser alguien del trabajo el padre? —su appa era una persona insistente.
—Ya te he dicho que podría ser cualquiera, appá, en las oficinas hay más de cien personas.
—Y has dicho que Yeowool trabajaba con Hwi Gaesae. ¿Hay algún hombre por allí que pueda parecerte sospechoso?
—¡Appá!
—¿Y el propio Gaesae? Es bastante mayor que tú, ¿no es cierto?
—¡Gaesae! Appá, Gaesae está casado y tiene tres hijas adolescentes. Nunca lo he visto mirar a otro joven que no fuese el suyo.
—Pero Yeowool es persistente, eso tienes que admitirlo. Y es de esos jóvenes que gustan a determinados hombres.
—Déjalo, appá.
—Ya sabes, a los que les gustan las parejas que  tienen  donde  agarrar, curvas pronunciadas.
Hyungsik no pudo evitar  sonreír.
—¿Te ha gustado, eh? —le preguntó a su appa.

Marcado II -14



—¿Por qué no hablas de dónde eres o de tu familia? No me refiero a solo a mí. Heechul dice que apenas has dicho algo de cómo era tu vida antes de la universidad. ¿Fue malo?
Vi las paredes levantarse y los portones cerrarse, aunque seguíamos desnudos e íntimamente conectados. Su boca se tensó y toda la calidez borrosa que yo había puesto en sus ojos disminuyó. Pensé que iba a intentar alejarse de mí, por lo que cerré mi mano alrededor de su cuello, bajo su cabello y lo mantuve en el lugar. Él me frunció el ceño pero no intentó irse. Bajó las manos y dejó caer su cabeza, por lo que su mejilla estuvo presionada contra la cara gruñona del ángel de la muerte en mi pecho. Puso sus manos en mi caja torácica y le respondió a la pared en vez de a mí.
—No fue tan malo, pero lo fue.
—¿Qué significa eso, Zhou? —Acaricié arriba y abajo con mi mano la curva de su columna. No importaba donde tocara a este joven, no había lugar en que lo sintiera más que en mi polla.
Dejó escapar un suspiro que hizo que mi piel se endureciera.

Amante de la luna -9


─Donghae… no estás a salvo conmigo esta noche. Da media vuelta, entra en esa habitación, y cierra bien la puerta porqué si tan solo dejas un resquicio, entraré. No estoy para juegos esta noche.

Donghae intentó respirar, pero sus pulmones habían menguado hasta hacerse demasiado pequeño.
Te dije que esperaría a que me invitases, pero esta noche podrías empujarme tan solo con una pluma y ponerme al borde del precipicio.
─¿Y si lo hago? ¿Qué ocurrirá entonces?
Hyukjae emitió un sonido que debería haber sido una carcajada.
─Pues que te llevarás todo el lote. Todo el talento que tenga para seducirte; todo lo que pueda hacer para que tu cuerpo me llamea gritos ─su voz se volvió áspera─ Si quieres que ese contrato siga siendo tu armadura, más vale que te escondas hasta que llegue la luz del día y que reces para que vuelva la cordura.
Donghae dio pasos hacía él y se detuvo.
─Me echaste de aquella mañana en Busan. Yo te dije que te quería y tu me echaste. ¿Cómo voy a poder olvidarlo?
─Eso es el pasado. Si vienes a mi ahora, ninguna fuerza de la tierra podrá obligarme a rechazarte.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...