Esclavo de Amor- Capítulo 7



Donghae no entendió lo que Hyukjae decía, ya que el sonido de su voz lo tenía cautivado. ¿Cómo lo conseguía?, ¿cómo hacía que su voz sonara con ese tono tan erótico?

¿Sería su timbre profundo?

No, era algo más. Pero no acaba de entender qué podía ser.

Honestamente, lo único que quería era encontrar una cama y dejar que hiciese con él todo lo que se le antojase; y sentir su apetitosa piel bajo las manos.

Observó a Judith y vio que ésta se lo comía con los ojos, mientras le miraba las piernas desnudas y el trasero.

— Tú también lo sientes, ¿verdad? —le preguntó. Judith alzó la mirada, parpadeando.

— ¿El qué?

— A él. Es como si fuese el Flautista de Hamelin y nosotros fuésemos las ratas, seducidos por su música —Donghae se dio la vuelta y observó el modo en que lo miraban; algunos incluso estiraban el cuello para verle mejor—. ¿Qué hay en él que nos hace olvidar nuestra voluntad? —preguntó.

Una Pasión En El Olvido- Capítulo 7



Estaba amaneciendo. Llevaban durmiendo el uno en brazos del otro al menos dos horas. Algo que él jamás había hecho.

Habían dormido juntos en una cama, por supuesto, haciendo el amor cada poco tiempo. Sin embargo, él jamás le había abrazado de aquel modo, mientras dormían.

Se sentía… satisfecho. Muy protector.

Contempló la belleza desnuda de Sungmin. Tenía la piel lustrosa y cremosa. Sus pezones que tan ávidamente había lamido él del color de las rosas rosa. El ligero abultamiento del vientre le daba un aspecto más delicado.

Al verlo, sintió de nuevo el inicio de una erección. Quería volver a poseerlo y no sólo con su cuerpo…

¿Cómo podía haber cambiado tanto? ¿Cómo el hecho de perder la memoria había podido convertirlo en una persona tan diferente?

Había tratado de resistirse. Tenía toda la razón del mundo para castigarlo por ello, pero no podía hacerlo.
Algo en su interior se lo impedía. A pesar de que su alma le pedía justicia, no podía hacerlo. Sólo le quedaba una carta por jugar. Su última oportunidad de conseguir justicia.

Tu Mi Destino- Capítulo 10



Wook luchó contra el tirón de los monstruos, forjando su mente en contra de la fuerza de su llamada. No quería estar con ellos esta noche. Quería estar con Yesung, en su verdadero cuerpo, y deleitarse con la intrepidez que le rodeaba.

Cuando estaba cerca de él, no tenía miedo. Se sentía casi normal. Yesung le confortaba con su presencia.

Pero Yesung no quería estar con él. Lo había dejado claro cuando lo dejó mientras dormía. Se había ido y no había regresado.

La idea de dormir solo lo asustó. Necesitaba que le librase de los monstruos que tiraban de él para separarla mientras dormía. ¿Por qué no entendía eso?

Heechul entró en la habitación de Wook mientras terminaba de pasarse un gran suéter por su cabeza. El suéter que le había pedido prestado a Heechul colgaba bajo sus huesudas caderas y se agrupaba alrededor de sus tobillos, pero le ayudaba a mantenerse caliente contra el aire acondicionado moderadamente frío del interior de la SM.

Se sentía más fuerte, hambriento por primera vez de lo que sintió en años. Ya había tomado tres comidas desde que se había despertado, pero estaba listo para otra.

—Es la hora —dijo Heechul—. Los hombres te están esperando.

Esclavo de Amor- Capítulo 6



Hyukjae se quitó los pantalones a tirones y le separó los muslos.

Con el cuerpo envuelto en puro fuego, Donghae aguantó la respiración mientras él colocaba su largo y duro cuerpo entre sus piernas.

La punta de su miembro presionaba justo sobre su entrada. Arqueó las caderas acercándose aún más, aferrándose a sus amplios hombros. Deseaba sentirlo dentro con una desesperación tal, que desafiaba a todo entendimiento.

Y de repente, sonó el teléfono

Donghae dio un respingo al escucharlo, y su mente recobró repentinamente el control

— ¿Qué es ese ruido? —gruñó Hyukjae.

Agradecido por la interrupción, Donghae salió como pudo de debajo de Hyukjae; le temblaban las piernas y le ardía todo el cuerpo.

— Es un teléfono —dijo, antes de inclinarse hacia la mesita de noche y coger el auricular.

Tu Mi Destino- Capítulo 9



El hambre retorció el vientre de Seungri. Podía oler su comida cerca, oler el miedo de su presa desde dónde él se escondía en la oscuridad.

El callejón donde Sooman había escogido reunirse era un tramo de asfalto sucio y lleno de huecos en el centro de la ciudad de Kansas, que apestaba a basura humana y grasientos charcos de lluvia. No era que a Seungri le hiciera falta la luz. Incluso tan débil como estaba, aún podía ver a través la asfixiante oscuridad, dónde Sooman lo esperaba.

—Acércate —siseó, sus cuerdas vocales vibrando como un apretado alambre de púas.

—No hasta que sepa qué quieres de mí —dijo Seungri.

Estaba demasiado hambriento para los juegos de Sooman, casi tambaleante sobre sus pies con su necesidad de sangre.

Sooman empujó a la mujer enfrente de él, sin tener más cuidado con su comodidad de lo que hubiera tenido con un periódico usado. Ella tropezó, pero el agarre de hierro de Sooman la mantuvo sobre sus pies.

Era joven, quizá de diez décadas de edad. Tenía el cabello sucio colgando alrededor de su demacrado rostro, rígido por los enredos. No sabía qué color habría sido si hubiera estado limpio, pero ahora era de un aburrido y sucio marrón, cayéndole casi hasta las caderas. Sus brazos y cuello estaban llenos de furiosas marcas donde otros se habían alimentado de ella sin siquiera molestarse en curar las heridas. Una cristalina, salvaje mirada llenaba sus ojos, aunque ella nunca se encontró con la mirada de Connal.

yota´s news : De regreso?

 Buenas tardes a todas las lectoras. Después de un año  y casi 4 meses regreso a saludarlas y comentarles nuevas.  Me gustaría decirle...